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El Día Internacional del Orgullo LGBTTTI+ se conmemora cada 28 de junio en el mundo rememorando la fecha del levantamiento de Stonewall, un punto de inflexión en el movimiento LGBT+.

En 1969 un grupo de jóvenes gays, lesbianas y personas transgénero en la ciudad de Nueva York se enfrentaron con la policía cerca de un bar llamado Stonewall Inn.

El hecho fue un catalizador vital en la expansión del activismo LGBT en todo el país y en el extranjero, pues después de aquél acontecimiento miles de personas se reunieron frente al Stonewall para protestar y las manifestaciones se extendieron en el país.

Ese año todos los estados excepto Illinois prohibieron el sexo entre homosexuales, los expertos en psiquiatría clasificaron la homosexualidad como un trastorno mental y la mayoría de la comunidad LGBT+ permaneció en el armario por temor a perder sus trabajos y amigos.

La rebelión de Stonewall es reivindicada mundialmente por la comunidad LGBTTTI+, ya que significó el inicio de la lucha por los derechos en Estados Unidos.

Actualmente el matrimonio entre personas del mismo sexo es la ley del país en EU y al menos en otros 25 países. Los estadounidenses LGBT+ se desempeñan como gobernadores, alcaldes de grandes ciudades y miembros del Congreso.

Los historiadores remontan el surgimiento de los movimientos por los derechos de los homosexuales en Estados Unidos a la década de 1950, cuando se fundaron en California la Sociedad Mattachine y un grupo de lesbianas, las Hijas de Bilitis.

El astrónomo del gobierno Frank Kameny, quien demandó después de que lo despidieran por ser gay, llevó su caso contra la discriminación a la Corte Suprema en 1961 (los jueces se negaron a escuchar su apelación) y ayudó a organizar la primera protesta por los derechos de los homosexuales frente a la Casa Blanca en 1965.

En 1966, los miembros de Mattachine Society en la ciudad de Nueva York organizaron con éxito un “sorbo” para protestar contra las leyes que prohibían que los bares sirvieran alcohol a gays y lesbianas. Surgieron los términos “orgullo gay” y “liberación gay”.

Gran parte de la actividad se desarrolló fuera del foco de atención nacional. Pero el movimiento se amplió después de Stonewall, lo que llevó a algunos eventos de alto perfil a fines de la década de 1970.

En 1977, la cantante Anita Bryant encabezó una campaña victoriosa para derogar una ordenanza local en Florida que prohibía la discriminación contra los homosexuales. Los activistas tomaron represalias con un boicot nacional al jugo de naranja de Florida, un producto del que Bryant era portavoz de la marca.

En 1978, el político gay pionero Harvey Milk fue asesinado junto con el alcalde de San Francisco, George Moscone. Al año siguiente, los activistas organizaron la primera marcha nacional por los derechos de los homosexuales en Washington.

La década de 1980 resultó devastadora, pero también estimulante, para los homosexuales estadounidenses, ya que una enfermedad inicialmente misteriosa y sin nombre se transformó en la epidemia del SIDA. Muchos miles de hombres homosexuales murieron, incluido el actor Rock Hudson; su muerte jugó un papel importante en la sensibilización pública sobre la enfermedad.

Lorri Jean, activista desde hace mucho tiempo, que se desempeñó durante más de 20 años como directora ejecutiva del Centro LGBT de Los Ángeles, recuerda el SIDA en la década de 1980 como un “desastre horrible” que mató a muchos de los hombres cercanos a ella.

A mediados de la década de 1990, el gobierno federal, que tardó en responder al comienzo de la epidemia, estaba profundamente comprometido en la lucha contra el SIDA y la cantidad de casos nuevos finalmente comenzó a disminuir.

Muchas organizaciones y activistas por los derechos de los homosexuales cambiaron su enfoque a una campaña a largo plazo para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Massachusetts se convirtió en el primer estado en hacerlo en 2004; la Corte Suprema de EU anuló todas las prohibiciones estatales en 2015.

Algunos activistas sugieren que el impulso por la igualdad en el matrimonio consumió demasiada energía del movimiento por los derechos LGBT, desviando la atención de la violencia contra las personas transgénero y la tasa persistentemente alta de infección por VIH entre hombres negros homosexuales y bisexuales. Otros dicen que la campaña de matrimonio fue crucial para cambiar la política y las actitudes públicas.

 

CON INFORMACIÓN DE EL FINANCIERO


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