Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

El Rey y el Mago Comodón (7)

 

Había una vez un Rey medio torpe, pero en el fondo (muy en el fondo) sentía que era buena onda. Ésta es una de tantas historias.

PRIMER ACTO. El Mago Comodón le lee un cuento a El Rey.

ESCENA VII

─Mago Comodón: Pues verá, milord, resulta que hace muchos años…

─Rey: No, no, no. Tiene que empezar un cuento como se hace tradicionalmente. Ya sabe, el clásico HABÍA UNA VEZ.

─Mago Comodón: Con todo respeto, milord, no sea payaso. Además, el cuento lo estoy contando yo y lo voy a hacer como se me hinche. ¿De acuerdo?

─Rey: Pero si no me gusta, si no hay trama, buenos personajes y giros inesperados, te mando al calabozo por tres meses a pan y agua. Un cuento debe ser como esas historias bonitas que pasan en el canal de Disney. Incluso ahí está mi Alexa por si quiere poner música.

─Mago Comodón: ¡Chingao! ¿Se va a callar o me voy? Ya deje que le cuente esta historia que se llama EL REY DE LAS VACUNAS.

─Rey: Bueno, el título promete. Lo escucho.

─Mago Comodón: Había una vez un Rey muy buena onda. Muy bondadoso (no como uno que conozco y estoy viendo ahorita), que hacía todo lo que estaba a su alcance para que su pueblo fuera feliz. Bajó los impuestos, regalaba alimentos y cuidaba de los ancianos en un…

─Rey: Pues se trataba de un pobre infeliz. ¿A quién se le ocurre bajar impuestos y regalar comida? Era un reino comunista sin lugar a dudas. Y seguro era un rey ateo, ¡Dios mío, qué cuento tan chafa!

─Mago Comodón: ¿Se va a callar o no? Todavía no termino.

─Rey: Pues apúrele porque ya se me quitó el sueño y estoy por llamar a la Guardia Real.

─Mago Comodón: Pues bien, ese rey de pronto cambió. La crisis económica y la globalización, lo hizo ser un desgraciado neoliberal hijo de los Chicago Boys. Rápido incrementó los tributos y acabó con la seguridad social. Los ricos se hicieron más ricos y los pobres más pobres. El rey se hizo poderoso gracias a que iba acumulando riquezas por la corrupción generalizada. Y en esas estaba cuando…

─Rey: ¡Guardias!

─Mago Comodón: Y ¿ahora qué pasó?

─Rey: Nada, usted sígale.

─Guardia 1: A sus órdenes, milord.

─Rey: Que me traigan unas palomitas, helado de chocolate y una soda bien fría.

─Guardia 1: Trabaja, milord. ¡Cocinero, que el panzón quiere tragar lo de siempre antes de echarse!

─Rey: Pero mira qué jijo. Ahorita te chento, baboso.

─Mago Comodón: Sereno, milord, recuerde que está en terapia y si hace coraje o se levanta rápido le puede dar un vahído.

─Rey: Méndigos igualados.

─Mago Comodón: Entonces sucedió que un día llegó un forastero al reino. El susodicho venía a vender su mercancía TODO DE A OCHO made in China y portaba un virus muy canijo. Rápido comenzó a contagiar a todos los habitantes del reino. El rey ordenó a su corte de sanidad que investigara qué tipo de bicho era ese que había tirado a media población, con dolor de cabeza, calentura y tos. El Ministro de Salud informó al rey que se trataba de un virus muy méndigo, que si no se detenía iba a traer muchas desgracias, así que se puso todo el reino en cuarentena y se decretó obligatorio el uso de cubre─bocas y gel antibacterial. El rey se apartó, por consejo de sus ministros, de la chusma y se aisló en su palacio, mientras se encontraba la cura de esa enfermedad. Los investigadores, por fin, encontraron una vacuna que le daba chicharrón al virus y en un acto de fe y determinación, el rey determinó que él fuere el primero en ser vacunado.

─Rey: Igualito que yo, valiente hasta las últimas consecuencias. Sin miedo a nada ni nadie y poniendo el ejemplo a la prole. ¡Qué bonito!

─Mago Comodón: (En voz baja: méndigo payaso). Y entonces el rey comenzó a planear la estrategia de vacunación. Se reunió con todos sus ministros para establecer una ruta crítica de inoculación.

─Rey: ¿Una ruta qué para qué?

─Mago Comodón: ¡Uta madre! Que se reunieron para elaborar un plan cómo vacunar a la gente. Chingao, ¿por qué tuvo que llegar este palurdo a gobernarnos?

─Rey: Pues eso diga.

─Mago Comodón: Todo iba bien, pero surgió un gran problema. El rey se enojó con el plan de sus ministros y decidió que los primeros en ser vacunados serían los de la nobleza. Todas las familias del Condado de Bernárdez, luego luego, se acomodaron para ser vacunados, lo que provocó la ira de la chusma.

─Rey: zzz, zzz, ajum, la chusma siempre es así, no le gusta que lo mejor de la sociedad tengas esos privilegios por su sangre azul, síguele Comodón, creo que me voy a echar una pestañita mientras, zzz, zzz. (Continuará).


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