Miguel Moctezuma L.
Miguel Moctezuma L.

Cambiar de parecer en la Universidad

“Aquellos que no cambian de parecer nunca cambian nada”,

Winston Churchill

Primer Ministro de Reino Unido,

mayo de 1940

No es posible el desarrollo personal sin luchar por la libertad. La libertad implica responsabilizarnos por lo que hacemos, ello conduce a liberarnos de las dependencias personales de terceros e incluso de la infalibilidad del saber. Esta reflexión buscará cerrar un ciclo personal, para abrir otro, compartiendo entre los amigos la experiencia reciente.

“Cuentas claras y chocolate espeso”, expresión coloquial que el presidente mexicano utilizó para exigir que se hablara con la verdad ante el déficit de las universidades públicas y la demanda de mayor subsidio. A finales de 2018 todo indicaba que nuestras universidades serían auditadas para conocer el destino de sus recursos. Así lo creímos y en consecuencia, tratamos de asumir ese compromiso formando el Movimiento de Regeneración Académica y Honestidad Universitaria de la UAZ, cuya figura fue la de un frente entre distintas agrupaciones universitarias. Su primera y única iniciativa fue entrevistarse el 28 de noviembre de 2018 con los legisladores del Congreso del Estado, citando a comparecer al Rector y a los Secretarios Generales del SPAUAZ y STUAZ. En esa instancia, se exigió al Rector claridad en el manejo de los recursos, rendición de cuentas, un proceso de reforma universitaria sin exclusiones e impedir que la institución se convirtiera en la sucursal de algún partido político; logrando avanzar hacia un pronunciamiento público, que al final no se publicó ¿por qué? Porque ese agrupamiento empoderó a quienes finalmente empezaron a cuestionar que nos propusiéramos disputarle la Rectoría al Grupo Universidad. Pronto surgieron las diferencias alentadas por quien ofrecía como recompensa a los colegas más proclives al corporativismo, el apoyo para contender por el SAPUAZ. Más tarde, cuando llegó la contienda sindical, esa oferta se les retiró de la mesa de negociaciones; entonces, no tiene caso conservar la esperanza de que estos grupos cambien.

No es posible construir una alternativa democrática con quienes son excluyentes; su actitud permanente consiste en demeritar el trabajo de los docentes e investigadores, sobro todo si se desempeñan en el nivel de posgrado y son miembros del SNI. Para estos activistas, lo único que validan es el trabajo frente a grupo, pero, no alcanzan a comprender que sin investigación no es posible la figura de la universidad. De hecho, esto coincide con el desinterés de este frente de publicar un posicionamiento que indicaba la senda a seguir; en él que se decía: “La paradoja de la camarilla universitaria, consiste en que por décadas se ha cobijado en los grupos políticos y a sus miembros los ha convertido en sus rehenes”; agregando: “…La UAZ no es corrupta; lo son quienes la distorsionan, la desmantelan, la saquean y simulan. Lo más grave ha sido el uso de los ahorros de los docentes que cada cual debe tener en una cuenta bancaria personalizada, resultado de los descuentos salariales que la Rectoría debe destinar al Fondo de Ahorro para el Retiro y Fondo de Vivienda, los cuales desvían para financiar parte del déficit. Esta situación se ha convertido en un problema sin solución, a tal grado que la autoridad universitaria se tropieza una y otra vez con una muralla insalvable cuando la SEP y la SHCP condicionan el apoyo financiero a la práctica de una cultura de transparencia y rendición de cuentas…”

La contienda más reciente fue la disputa por la Rectoría. Otra vez nos confrontamos entre quienes dijeron que no les interesaba elegir al patrón, así que en un acto de congruencia se cruzaron de brazos, mientras otros decíamos que la elección estaba haciendo a un lado toda la normatividad institucional y que había que resistirse por todos los medios. El resultado fue el de un universo excluido de su derecho a decidir sobre sus autoridades y representantes. Ese proceso aún no termina, pues tiene pendiente la resolución de dos amparos judiciales interpuestos en instancia externas. Ya veremos qué resulta; pero es obvio, no existe consenso.

¿Qué sensación produce enterarnos que somos la universidad pública que tiene los salarios más bajos del país? ¿Qué sucede cuando somos advertidos de que la UAZ es la única universidad pública que arrebata a los docentes el Fondo de Ahorro para el Retiro y que lo disfraza como adeudo pendiente de cubrir al ISSSTE? ¿Qué pasa cuando descubrimos que los funcionarios universitarios engañan al gobierno0 federal “reduciéndose” sus sueldos para luego salir a relucir y que se otorgan discrecionalmente compensaciones y prestaciones que no existen en ninguna ley? Su cinismo ha llegado a tal grado que se hacen cuantiosos préstamos del SPAUAZ que nunca pagarán, pues descontándoles el 100% de su salario, requerirían dos o tres vidas enteras para cubrirlos. Ya ha habido personajes que ha fallecido sin poder cubrir sus adeudos.

Mientras que en la Universidad los grupos políticos sigan marcando el paso poco podrá hacerse para cambiar esta situación: seguirán promoviendo a sus familiares y amigos, continuarán protegiéndose en todos los sentidos. Para ellos, los responsables de la crisis universitaria no son las personas de carne y hueso que conocemos con nombre y apellido, sino el Estado; por eso “luchan contra el capitalismo” cuyo espectro en sus cabezas es el neoliberalismo.

Hasta donde se observan las cosas, solamente unos pocos universitarios están realmente convencidos en reconocer el aporte del trabajo, la ética, la norma y los valores. Algunos de estos universitarios convencidos lo dicen de esta manera: “hay que volver a la legalidad”, pero en realidad fueron superados por el pragmatismo. La inmensa mayoría cree que lo que importa es ponerse de acuerdo y que cualquier vía es buena por sí misma. Este comportamiento es el que ha convertido en el cemento a remover; por tanto, hay que actuar en consecuencia.


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