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CIUDAD DE MÉXICO. En los últimos 30 años, el planeta perdió 420 millones de hectáreas de bosques por la conversión a otros usos de tierra, advierte un reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

Esta pérdida equivale a más del doble de la superficie de México, según un cálculo con cifras del Banco Mundial.

En el marco del Día Internacional de la Diversidad Biológica, que se celebra el 22 de mayo, el organismo urgió a salvaguardar la biodiversidad de estos ecosistemas, que enfrentan tasas alarmantes de deforestación y degradación forestal.

Los bosques cubren el 31 por ciento de la superficie terrestre del planeta, es decir, casi cinco mil metros cuadrados, apunta la edición de este año de «El estado de los bosques del mundo», elaborado por primera vez en conjunto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Durante la década de 1990, cada año se perdían 16 millones de hectáreas forestales, cifra que bajó a 10 millones de hectáreas anuales entre el 2015 y 2020.

Aunque la tasa de deforestación ha disminuido, continúa como una amenaza constante para las especies de plantas y animales, alerta Naciones Unidas.

«La deforestación y la degradación de los bosques siguen teniendo lugar a un ritmo alarmante, lo que contribuye de manera significativa a la pérdida continua de la biodiversidad», afirman en un comunicado Qu Dongyu, director general de la FAO, e Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.

En los bosques se concentran 60 mil especies de árboles y el 60 por ciento de todas las especies de plantas vasculares (las que tienen raíces, tallo y hojas).

También son hogar del 80 por ciento de las especies de anfibios, el 75 por ciento de especies de aves y el 68 por ciento de especies de mamíferos.

Conservar los bosques no sólo es necesario para preservar a plantas y animales, sino los medios de subsistencia de las personas.

Estos ecosistemas proporcionan más de 86 millones de empleos verdes en el mundo, destaca el documento.

Además, más del 90 por ciento de las personas que viven en pobreza extrema dependen de los bosques para obtener alimentos, leña o parte de sus sustento.

Sólo en América Latina, ocho millones de personas en pobreza extrema dependen de los bosques, enfatiza la FAO y el PNUMA.

«Necesitamos conservar y gestionar los bosques y los árboles dentro de un enfoque de paisaje integrado y debemos reparar los años causados mediante esfuerzos de restauración de los bosques», señalaron Qu y Andersen.

Por: Tonatiúh Rubín


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