Jesús Gibrán Alvarado Torres / Profesor
Jesús Gibrán Alvarado Torres / Profesor

Aproveché el fin de semana largo, hice un viaje a la ciudad de Aguascalientes, mi pareja tenía unos pendientes qué atender, charlamos con un hidrocálido sobre las medidas que se tomaron en Zacatecas (cancelación del Festival Cultural) y sobre lo que se esperaba, también, que hicieran las autoridades estatales con la Feria de San Marcos, todo apuntaba a que será suspendida (hace algunos días se confirmó esto), pese a los intereses del patronato y los empresarios.

Minutos después, estuvimos en un restaurante de comida italiana, mientras comíamos, el gerente llamó a una reunión de personal y escuchamos las indicaciones que daba: informar de clientes con síntomas de resfriado y el protocolo que deben de seguir para la limpieza de mesas y cubiertos cada determinado tiempo. Salimos de ahí y vía Twitter me enteré de la conferencia de prensa en curso donde el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell y el secretario de educación, Esteban Moctezuma Barragán, informaban que el periodo vacacional se adelantaría como medida ante la pandemia de COVID-19.

Parece lo adecuado, por la cantidad de estudiantes y docentes que cada día conviven en las aulas; además, estas últimas semanas, muchos de ellos acudieron a la escuela con resfriados, lo que propició un mayor número de contagios, algo que no ayudó en este ambiente de temor ante la llegada del virus a más estados del país.

Por ejemplo, en Italia se inició con la campaña #IoRestoACasa, promovida por figuras públicas como Diodato (ganador en 2020 del Festival de Sanremo) o el escritor Roberto Saviano; esta fue replicada en España con #MeQuedoEnCasa, donde Diego Simeone o Lionel Messi invitaban a la población a permanecer en su hogar. El temor hace mella en todo el mundo, entonces, ¿qué hacer con todo este tiempo libre en casa?

Muchas personas han habilitado oficinas en sus habitaciones, los docentes tendremos que adecuar y priorizar materiales para impartir las sesiones por medio de plataformas o videos; por otra parte, hay otras propuestas que, a propósito del tema de la ficción, el cual tenía preestablecido para esta columna con la que cierro una serie de cuatro colaboraciones, llamó mi atención: la propuesta de librerías, páginas de cine o figuras públicas para que la gente tome algunas recomendaciones para sobrellevar el aislamiento y hacer cosas de provecho como leer, ver películas o escuchar música.

Jorge Volpi, en su libro Mentiras contagiosas (2008), explora las posibilidades que las novelas o ficciones literarias tienen de influir en la vida, en el apartado “De parásitos, mutaciones y plagas” propone una tesis interesante, los libros, al igual que muchas otras formas del arte, se propagan como gérmenes o virus, infectan a la gente y, más allá de la apreciación estética, son necesarios para el ser humano.

Esta idea la amplía en Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción (2011), continúa preguntándose qué pasa en nosotros cuando leemos, vemos o jugamos, ahora se incluyen otras formas de la ficción como cine, teatro y videojuegos. De qué sirve la ficción, cuál es su finalidad, por qué dedicamos horas de nuestra vida a sentarnos en un sillón y hojear libros para seguir los infortunios de seres que no existen; por qué asistimos a las salas de cine para ser partícipes de experiencias sobrenaturales, por qué empatizamos o guiamos a un grupo de amigos en la empresa de terminar con una horda de monstruos con ayuda de la palanca de mando…

En literatura, un ejemplo podría ser el de Mario Vargas Llosa, quien en La orgía perpetua escribe sobre su admiración por el escritorio francés Gustave Flaubert pero, sobre todo, muestra el amor que profesa por madame Bovary. En el cine, pienso en La rosa púrpura del Cairo, de Woody Allen, donde se juega con la vida de un personaje que sale de la pantalla y se enamora de una mujer que ha asistido varias veces a ver la misma película. Con la música, creo que una reciente muestra está en la relación entre el rapero sevillano Tote King y el escritor Enrique Vila-Matas, la cual nos muestra la importancia de las referencias en todo quehacer artístico.

Entonces, en estos días aciagos dejémonos infectar por la ficción (cualquiera que sea su plataforma), la cual nos puede proporcionar respuestas sobre nosotros mismos, estudiemos, leamos, veamos series, películas, juguemos en nuestras consolas y apoyémonos en la ficción para sobrellevar la realidad.

 


Los comentarios están cerrados.