Irene Ruvalcaba
Irene Ruvalcaba

La invisibilización de las mujeres artistas ha sucedido a plena luz del día. Ya lo escribió Virginia Woolf hace casi un siglo: “durante gran parte de la historia anónimo fue mujer”, expresión que muestra lo difícil que era —y es— para las mujeres firmar con su nombre sus creaciones; además, da pie a una crítica que va más allá de un simple “voltéame a ver”.

Que las artistas permanecieran borradas y silenciadas es algo que se fue acumulando y que misteriosamente pasó de boca a oído durante mucho tiempo. Afortunadamente, tras la serie de catástrofes que la sociedad falocéntrica y patriarcal permitió, ahora, al no saber cómo detenerse, ha puesto la oreja en lo que Rosi Braidotti llama —con sarcasmo— arte menor. Ese que a gritos da respuesta y lugar a la pregunta: dónde están todas y todos los que no fueron merecedores del centro.

Aquello escondido bajo la alfombra del capitalismo es el signo de la enfermedad que padece. Las piedras desdeñadas por los constructores son ahora angulares para comprender tanta calamidad que aqueja a nuestra sociedad.

Con todo lo anterior sobre sus espaldas, el pasado jueves 12 de marzo, una colectiva de marabuntas compuesta por 34 artistas visuales y 34 escritoras zacatecanas; reunidas por primera vez en la palabra Niñas, aparecieron para dar cuenta de que el arte hecho por mujeres en Zacatecas tiene mucho que expresar.

Así, en colectiva, las artistas se dieron cuenta que aquel estigma que marcaba sus creaciones es solo una idea en la mente del que observa predispuesto a ver en su arte la ocasión maniquea ya sea de una estética de castidad o grotesca y ominosa.

Estas 68 artistas iluminan su singularidad, sus experiencias únicas. Son reconstructoras de sus historias; volvieron a la vida a la medusa otrora convertida en piedra y reducida a escombro. Desde ahí surge una grupalidad que —paradójicamente— proviene del padecer particular. Unidas, pero con su propia forma de conocer el mundo, invitan al juego en serio; a observar cómo vivimos actualmente y qué planeta le dejaremos a las niñas venideras.

Detrás de la poesía, escultura, pintura, fotografía, prosa, arte objeto, performance y narrativa encontrarás a: Blanca Garay, Tania Karina Silva Garay, América Zorrilla, Andrea Jiménez Montalvo, Ana Acevedo, Irene Ruvalcaba, Ana Anaya, Paola Elizabeth de la Torre García, Viviana Sánchez, Citlaly Aguilar Sánchez, Araceli Quezada, Esther Escalante, Ilse Ovalle, Verónica Imelda Vázquez Torres, Belinda Vargas de Santiago, Arlett Cancino, Claudia Córdoba, Alejandra Montelongo, Eli Cuevas, Karina Ramos, Gabriela Suarez del Real, Luisa Vera, Irma Cortés Hernández, Mónica  Macías Villalpando, Irma del Rosario Medrano, Maritza M. Buendía, Isabel Riera Nava, Belinda L. de la Torre, Josefina Rubio, Lucina Meza, Julia Robles, Sara Andrade, Angélica Alvarado, Las sin sostén, Laura Berumen, Sonia Ibarra, Laura Dávila, Laura Sánchez Solorio, Mariana Escamilla, Leticia García Argüelles, Mónica Romo, Alondra Campos García, Nallely de León Montellano, Rebeca M. Aragón, Nora Lucia Victoria Loera Flores, Karen Salazar, Perla PM, Ángeles Valle López, Rosalina López, Pilar de Alba, Roselia Guerrero, Fátima Chávez, Sara Goaer, Verónica G. Arredondo, Sara Ortiz, Yamileth Fajardo, Susana Salinas, Joshy Mara Gabriela Ruiz Aguilera, Sonia Félix, Mayola Cruz, Tere Casas, Brisa  Elvira Navarro Hernández, Teresa Chávez Montes, Yazkara Hernández Estrada, Thalia Rangel, Selene Salas Sánchez, Verónica Martínez y Brenda Ortiz Coss. Desde su habitación personal cada una despliega sus infancias.

Niñas es la puerta para que las personas que observan se rencuentren con sus mundos infantiles personales. Te invito a ser parte de esta experiencia, visita la exposición que durará hasta el 29 de marzo en Cineteca Zacatecas. Me despido con la memoria puesta en la frase que firma la exposición:

Advertencia: el machismo es nocivo para el arte.

 


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